Aunque está más panzón el mojo no abandona a Simon Le Bon que pese a las tres décadas al frente de Duran Duran todavía le sigue revolviendo los estrógenos a su fanaticada chilena que desatada no paró de tirarle ropa interior al escenario durante toda la noche. Incluso una mujer olvidó la vergüenza. Como si no bastara con sus gritos recurrió a un llamativo cartel donde le pedía matrimonio a Le Bon… ¡Vestida de novia! Se pasó.Es que así de desordenado estuvo el público que llegó al Movistar Arena a ver esta tercera presentación de los ingleses en el país. Un concierto de grandes éxitos más algunas incrustaciones de "Red carpet massacre", su último álbum, fue el detonante para dejar al público en llamas.
Los años pasan y las canciones quedan. Duran Duran demostró en dos horas el por qué son una aceitadísima máquina de hits. Con los decibeles al tope la banda se despachó poderosas versiones de "Hungry like the wolf" (algo más lenta y más pesada), "Girls on films", "Rio", "The reflex" y "Notorious". ¿Es eso nostalgia ochentera? Para nada.
A tener en cuenta de anoche: si el repertorio escogido se llevó los aplausos, su ejecución -que rejuveneció su sonido- se ganó la ovación que les dedicó el particularmente entusiasmado público.
Podrá la voz de Le Bon estar un tono más abajo. Podrá también quedar a medio camino cuando busca los altos, pero el carisma y la entrega sobre escenario permanecen intactos. Si todos los refritos ochenteros sonaran así, entonces que el majadero revival de esa época no se acabe en mucho tiempo.
Para la anécdota quedará que una hora antes de que Duran Duran saltara al escenario enchufó sus instrumentos la banda invitada Canal Magdalena… A veces veinte minutos pueden ser eternos, claro que de eso pocos se enteraron porque a la hora que tocó el grupo nacional no había más de mil personas en el recinto. Flojo regreso a los escenarios de Cristián Arroyo y sus muchachos.




